miércoles, 22 de junio de 2011

Energía y calefacción con huesos de aceituna


Los huesos de aceituna podrían dejar de ser un producto de desecho gracias al trabajo de científicos de Jaén y Granada que han desarrollado un método para obtener biocombustible a partir de los carozos.

En total, los investigadores estiman que a partir de cada 100 kilos de carozos de aceitunas se pueden obtener 5,7 kilos de etanol. La cifra es considerable si tenemos en cuenta que cada año se desechan cerca de tres millones de toneladas de estos huesos en España.

Esta no es la primera vez que se plantea usar los restos de la aceituna para obtener energía. Por ejemplo, en el Hotel & SPA Sierra de Cazorla, en Jaén, hace un año que sustituyeron el gasoil y el gas natural de todas sus calderas de calefacción por huesos de aceituna, que tienen un poder calorífico de 4.700 kW/h por kilogramo. Otros hoteles se están sumando a la iniciativa, ya que supone reducir un 80% sus emisiones de dióxido de carbono. Y a nivel doméstico hay varios centenares de hogares en España que utilizan esta forma de biomasa para la calefacción y el agua caliente, ahorrando hasta un 70% de sus facturas.

domingo, 19 de junio de 2011


El mar de Aral, víctima de una de las más grandes catástrofes ecológicas del siglo pasado, ya no tiene salvación. El Aral, que era el cuarto lago más grande del mundo (unos 66.000 kilómetros cuadrados), en 2004 ya había perdido un 75% de su extensión, y sus aguas habían quintuplicado su salinidad ,todo ello debido a los trasvases de agua desde los ríos que en él confluyen para regadio de cultivos como el algodón, su superficie se ha reducido de manera drástica, aunque oscilante, desde los años 60 del siglo XX, cuando se empezó a desviar agua de los ríos Amu Daria y Sir Daria para regar cultivos en Uzbekistán y Kazajistán. Además, como resultado de pruebas armamentísticas, proyectos industriales y vertidos de residuos de fertilizantes en el mismo siglo, el mar tiene un alto índice de contaminación.

Entre 1954 y 1960 el gobierno de Moscú ordenó la construcción de un canal de 500 kms. que tomaría un tercio del agua del río Amu Daria y la distribuiría en una gran cuenca para regar los inmensos campos de algodón con los que se pretendía que la Unión Soviética fuera autosuficiente en esta producción.

Los resultados fueron satisfactorios, se pasó de cultivar una superficie en torno a los cuatro millones de hectáreas en 1960 a siete millones veinte años después, mientras que la población de la zona pasaba de 14 a cerca de 25 millones de habitantes.

Para que esto ocurriera no bastó, desde luego el caudal inicial, sino que fue aumentando el caudal destinado a la irrigación, tomado éste de los ríos afluentes del Amu Darya y el Syr Darya, hasta que, en los años ochenta, la aportación de estos al mar de Aral era de tan sólo el 10% que en 1960.

Paralelo a este desmesurado consumo de agua en región tan seca estuvo la poca eficiencia del riego -canales no recubiertos y malos sistemas de drenaje y la utilización de fertilizantes y pesticidas.

El mar de Aral ocupa hoy la mitad de su tamaño original y su volumen representa una cuarta parte, el 95% de los pantanos y tierras húmedas cercanas se han convertido en desiertos y más de cincuenta lagos de los deltas se han secado, con una superficie de 60.000 hectáreas.

Este gran lago servía como amortiguador del clima extremo de la zona, por lo que su enorme disminución ha hecho más duro los inviernos y los veranos. Tampoco se ha de olvidar la tremenda sequía que asola desde hace unos años los países de la región.

No menos pavoroso resulta hablar de los resultados de esta catástrofe sobre la salud de los habitantes de la región, afectada ésta por el uso de plaguicidas y fertilizantes que el cultivo del algodón requiere y la salinidad del agua potable, cuatro veces superior -40 gramos por litro- al límite establecido por la OMS.

Así los casos de hepatitis, cáncer de garganta, enfermedades respiratorias, de los ojos e infecciones intestinales se han multiplicado por siete al número existente en 1960. La región registra la mayor mortalidad infantil de toda la antigua URSS.

La bronquitis crónica ha aumentado un 3.000% y la artritis un 6.000. En la región uzbeka de Karakalpakstán, las mujeres padecen una pandemia de anemia y el 97% de ellas tiene unos niveles de hemoglobina muy inferiores a los 110 gramos por litro de sangre que fija la OMS.

La causa de esto último se debería al agua, saturada de estroncio, zinc y manganeso. En esta misma zona de Uzbekistán el cáncer de hígado creció de 1981 a 1987 un 200%, el de garganta un 25% y la mortalidad infantil se elevó un 20%.

Aunque existe divergencia en la manera de solucionar el problema parece que sí hay unanimidad en que el mar de Aral jamás volverá a ser el mismo y mientras unos ven posibilidades de recuperarlo en buena parte, otros se aprestan a evitar lo que puede resultar siendo una catástrofe humanitaria.

Entre las soluciones propuestas las hay que resultan casi peores que el propio mal, como la desviar los ríos siberianos Ob e Irtish que desembocan en el Artico y canalizarlos 2.400 km. hacia el sur, con lo que éste océano dejaría de recibir aguas menos frías, cambiaría la temperatura de la zona y la salinidad.

También existe alguna otra idea poco realista, como llevar 73 kilómetros cúbicos anuales de agua al mar de Aral durante veinte años, con lo que se restablecería su altura de 1960.

De momento las que se están aplicando y, al menos, han conseguido no aumentar el problema, consisten más bien en sustituir cultivos de gran consumo de agua por otros que necesitan menos riego o nuevos sistemas de drenaje.

Hoy en día muchas regiones de este planeta, y el propio planeta, sufren procesos parecidos al del mar de Aral en una u otra fase. Los que hoy tachan de alarmistas o difamadores a quienes denuncian estas situaciones no estarán cuando el daño sea irreversible y, si lo están, no podrán arreglar lo que ya será irremediable, como en el mar de Aral.

Aqui también dejo un documental sobre el mar de Aral:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/otros-documentales/aral-mar-perdido/1052282/

jueves, 16 de junio de 2011

Aprovechar el calor del asfalto para generar energía


Un innovador proyecto español está desarrollando una tecnología para conseguir aprovechar la energía acumulada en el asfalto para emplearla como calefacción y climatización de edificios. Su nombre: Proyecto Pavener.

¿Alguna vez, de viaje en coche, has visto las típicas ondas que aparecen cuando miras la carretera? Se producen por el calor que acumula el asfalto, el cual puede alcanzar hasta los 70 grados de temperatura en días con una gran incidencia de los rayos del sol. Teniendo en cuenta la cantidad de carreteras que se extienden a lo largo y ancho de nuestra geografía... ¿Por qué no utilizar ese calor acumulado como energía para climatizar los edificios?

Este método se basa en la circulación de un fluido a través de un sistema de tuberías instaladas bajo la superficie de las carreteras. Este fluido funcionaría de este modo como un colector solar, de modo que posteriormente se podría utilizar para refrigerar hogares, centros de ocio, etc.

Otra de las posibles utilidades de esta tecnología sería la seguridad en carretera, pues la energía acumulada podría utilizarse para mantener las carreteras por encima del estado de congelación en invierno, evitando la formación de placas de hielo. Además se vertería menos sal en las aceras, reduciendo su impacto ambiental, además de reducir la cantidad de agrietamientos y fracturas en el asfalto al evitar cambios bruscos de temperatura en el mismo.

La Deforestación:

http://www.youtube.com/watch?v=i6-FYOvDf5o

martes, 5 de abril de 2011

Pánico en Japón por el desastre nuclear de Fukushima


De Hiroshima a Fukushima pasando por Chernóbil. El mundo se vuelve a asomar al abismo de una catástrofe nuclear y, una vez más, lo hace en Japón. El único país que ha sufrido en sus propias carnes la detonación de dos bombas atómicas – en Hiroshima y Nagasaki al término de la Segunda Guerra Mundial – se enfrenta ahora a una peligrosísima fuga radiactiva en la central de Fukushima, a 250 kilómetros al noreste de Tokio. Se trata ya del peor accidente nuclear tras el desastre de Chernóbil, la planta de la extinta Unión Soviética que propagó una nube tóxica por el norte y centro de Europa y aún hoy sigue provocando tumores malignos y horrendas malformaciones genéticas.

Por tercer día consecutivo, hubo una explosión en otro de los seis reactores de la central de Fukushima – en este caso el número 2 – y se declaró un incendio en el número 4. Estos siniestros, unidos a los estallidos de días anteriores en los otros dos reactores, han formado una nube radiactiva que ya ha llegado a Tokio. Aunque las autoridades insisten en que los niveles de contaminación son bajos y no entrañan un riesgo para la salud, en la capital nipona se ha desatado el pánico y miles de personas han hecho acopio de víveres, agua, sacos de dormir, linternas y velas.

En un discurso televisado, el primer ministro, Naoto Kan, ha ordenado que toda la población en unos 30 kilómetros a la redonda de la central de Fukushima – unas 140.000 personas – permanezcan encerrados en sus casas y con las ventanas selladas. Según el Gobierno nipón, los niveles de radiación en las cercanías de la planta son entre 100 y 400 veces superiores a lo permitido.

De los 800 empleados que estaban intentando a la desesperada enfriar los reactores de la central, ya sólo quedan 50, auténticos héroes anónimos que se están jugando la vida en una lucha titánica por paliar una tragedia que se antoja ya irreversible, y que en los próximos días no tiene visos de mejorar, sino de empeorar. A la devastación del terremoto y el tsunami del viernes, que barrió la costa noreste de Japón y cuyo balance final superará los 10.000 muertos, se suma ahora un apocalipsis nuclear que no habrían imaginado ni los mejores cómics “mangaDe los 800 empleados que estaban intentando a la desesperada enfriar los reactores de la central, ya sólo quedan 50, auténticos héroes anónimos que se están jugando la vida en una lucha titánica por paliar una tragedia que se antoja ya irreversible, y que en los próximos días no tiene visos de mejorar, sino de empeorar. A la devastación del terremoto y el tsunami del viernes, que barrió la costa noreste de Japón y cuyo balance final superará los 10.000 muertos, se suma ahora un apocalipsis nuclear que no habrían imaginado ni los mejores cómics “manga”.

jueves, 3 de marzo de 2011

Alimentos Transgenicos Movie Maker

Parte 1- http://www.youtube.com/watch?v=yVAm4iFAsOc&feature=player_embedded
Parte 2- http://www.youtube.com/watch?v=91Gs51kpBhw&feature=player_embedded
Parte 3- http://www.youtube.com/watch?v=WVGLfG1DLbI&feature=player_embedded
El movie maker no nos dejaba unirlo debido a que nuestras versiones eran distintas asi que lo hemos subido individualmente

martes, 1 de marzo de 2011

¿Los meteoritos sembraron la vida en la Tierra?


El análisis de un meteorito hallado en la Antártida ofrece nuevos argumentos para la hipótesis de que estos cuerpos celestes jugaron un papel clave en el desarrollo de la vida en la Tierra.

Los investigadores, dirigidos por Sandra Pizzarello, de la Universidad del Estado de Arizona (EE UU), recopilaron polvo del meteorito Grave Nunataks 95229 (hallado en 1995) y lo trataron con agua a alta temperatura y presión. De este modo comprobaron que emitía al agua circundante amonio (NH4), un importante precursor de las moléculas biológicas complejas como los aminoácidos y el ADN. A continuación analizaron los átomos de nitrógeno dentro del amonio y determinaron que el isótopo atómico no se correspondía con los descubiertos en la Tierra en el presente, lo que sugiere que el amoniaco no procedía de una contaminación terrestre.

“Dado que los meteoritos y cometas alcanzaron la Tierra desde que se formó, el influjo exógeno de estos cuerpos pudo proporcionar el material orgánico necesario para que surgiera la vida”, concluyen los autores en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).